8-4-2018
GENERAL CABREERA: Juan Faró el cabrerense que tomó su primera comunión en la Capilla Tegua.
le ofrecieron trabajar en Cabrera en una nueva empresa que nacía en nuestra Ciudad la tienda de la firma Castro y Cía

Por estos días, cuando uno de los temas más comentado es la reinauguración de la Capilla Tegua tras varios años de abandono tuvimos la posibilidad de charlar con Juan Faró, un cabrerense de jóvenes 90 años que tomó su primera comunión en la Capilla Tegua cuando tenía 8 ó 9 años de edad. Juan nos recibió en su casa junto a Gladis Macagno, su esposa desde hace 60 años.

Juan, nacido el 25 de agosto de 1927, en una familia de dos hermanos varones y dos mujeres,   recuerda que su infancia la vivió en diferentes lugares de nuestra zona ; entre ellos una lechería  en la zona de Arroyo Cabral y un campo en las inmediaciones de la Capilla Tegua, paraje conocido como Boca del Suace; lugar al que la familia arribó por contactos familiares con sus parientes de apellido Castellino.

Para llegar a la escuela recorrían unas dos leguas de caminos polvorientos desde la estancia “Las Cañitas” donde vivían en su infancia; en el paso a la escuela debían cruzar un arroyo; Juan recuerda con una sonrisa en los labios que en el paso por dicho arroyo se embarró el guardapolvos que su mamá con mucho cariño había almidonado para que luciera reluciente el día de la Primera Comunión en la Capilla Tegua, monumento histórico Nacional. Por aquel entonces el Sulki era el principal medio de transporte en la zona de las sierras chicas.

A una distancia similar a la que tenían rumbo a la escuela o a la Capilla estaba la localidad de Elena que en esos años era mucho más pequeña que en la actualidad; Juan cuenta con detalles una anécdota de cuando jugando en el patio de su vivienda rural pateó un alambre y lo tuvieron que llevar a la localidad de Elena para practicarle las curaciones del caso.

Otra anécdota que recuerda es que su padre calzaba la puerta de la casa de campo para que no se abriera con una escopeta; un día Juan la saca con tan mala suerte que estaba cargada y sale un tiro que termina en el cuerpo de un infortunado  caballo que realizaba la tarea de mover un malacate.

Mientras tenemos la charla con Juan y de sus recuerdos de la Capilla Tegua, Gladis también se remonta a su infancia recordando las reuniones religiosas en su Colonia Dolores natal en la vieja Capilla de San Carlos, donde en fechas especiales como Semana Santa se reunían a rezar todas las familias de la zona.

Juan a pesar de estar jubilado nunca dejó de trabajar, aún hoy varios comercios de Cabrera en fiestas de fin de año regalan a sus clientes los obsequios empresariales en las bolsitas que Juan y Gladis hacen a mano y decoran con muy buen gusto.

 Juan atendía una tienda en Río Cuarto “Los Vascos” realizando todo tipo de tareas, desde atender al público o repartir volantes en un avión;  hasta que le ofrecieron trabajar en Cabrera en una nueva empresa que nacía en nuestra Ciudad la tienda de la firma Castro y Cía., la firma no tuvo mucho progreso y terminó embargada por los acreedores; por lo que nuestro amigo pasó por varios trabajos, como la bolsa en la vieja casa Bella, el armado de cuadrillas para trilla y desyuyada de maní, la compra de hacienda entre otras ocupaciones.

Hoy la Capilla Tegua vuelve a brillar y un puñado de sus historias también fluye en la Ciudad de Cabrera.