8-1-2018
REDUCCIÓN: Sanaciones del Padre Víctor…Aún después de la muerte.
Escribe Gerardo Bessone, Director de Región del Maní.

Hace meses que venimos tratando de armar una nota sobre la relación de los cabrerenses con quien en vida fuera el Sacerdote Católico Víctor Pugnata; muy conocido por sus misas de sanación y por su último paso a cargo del Santuario del Señor de la Buena Muerte de Reducción. Escuchamos muchas historias interesantes de habitantes de Cabrera  que hablan de sanaciones, de visiones y de profunda fe religiosa, pero no logramos que alguien nos permita plasmar en la Revista su historia.

Tengo un profundo recuerdo de la última vez que lo ví, a pocas horas de su fallecimiento. Por esas casualidades de la vida aquel 1 de Mayo de 2006 participé del Vía Crusis y al finalizar el mismo se realizó el rezo del Padre Nuestro tomados de la mano; después de la caminata de casualidad quedé cerca de Víctor que en el rezo toma de la mano a Monseñor Estrada de un lado y con la otra mano me toma a mí; nunca imaginé que iba a ser la última vez que lo vería. Cuando todos los fieles se agolpaban a saludarlo le decían : “… La Bendición Padre…” y Pugnata respondía “…Dios te bendiga hijo…”; para salir del esquema le dije “…Dios te bendiga Padre…”, Pugnata a pesar del cansancio que dibujaba su rostro tras una ardua jornada me devolvió una sonrisa y un beso en la mejilla tras el saludo.

Al año siguiente buscamos donde estaba sepultado, nadie sabía, o nadie quería dar el dato exacto para que no se amontonara gente en el panteón que era de otra familia; hasta que un Sacerdote amigo casi en voz baja nos explicó cómo llegar al lugar.

Víctor Pugnata nació en la ciudad de Río Cuarto el día 09 de noviembre de 1945, y congregaba multitudes a sus misas de Sanación; hay quienes le atribuyen sanaciones hasta después de su fallecimiento; “…Lo que Sana es el Amor… ”   se limitaba a decir escapando a las preguntas sobre el tema. Con motivo del fallecimiento de Monseñor Lino Antonio Verri, pasó a desempeñarse como cura Párroco y Rector del Santuario del Señor de la Buena Muerte, el 3 de Mayo de 1974. Fue detenido por la dictadura militar, y felizmente la intervención del obispo Blanchoud logró su liberación.

Atendiendo a personas que necesitaban ser escuchadas y saberse bendecidas por el amor de Dios, fue instrumento de Jesús en la sanación de enfermedades físicas y del alma, “Sus misas convocaba multitudes”.

La figura del sacerdote fue agigantándose con los años tanto que se convirtió por lejos en la persona más popular del pueblo. Cuentan en el Santuario que hubo gente de Perú, Chile, Uruguay y hasta de México, que llegaron hasta aquí en busca de sus bendiciones. Graves casos de depresión, drogadicción, y hasta de cáncer habrían encontrado cura los jueves de sanación, durante los ya famosos retiros que impulsó el sacerdote, sin dejar de lado los impactantes exorcismos cuyos detalles luego eran amplificados por el boca a boca.

En un informe de TN y la gente aprece el testimnio de un Sacerdote cabrerense “Yo las veces que he venido los jueves a ayudarlo en la misa por los enfermos lo que rescato de él es una gran dedicación, una gran escucha y un indudable don para interceder, manifiesta el Padre Carlos Maffini.

 “La Iglesia así como es Santa también es pecadora”, dijo y acotó: “No podemos convertir el Evangelio en un partido político”; dijo Pugnata al Diario Puntal el día antes de su muerte.

Otros conceptos de Pugnata son: “…"En la Argentina nos cuesta vivir la justicia porque hemos dado perdón sin arrepentimiento”…. “Los padres separados, la desintegración de la familia, los malos tratos y la falta de unidad familiar son los principales flagelos de la actualidad…. Los chicos son los que más sufren”.

Uno de los milagros que se le atribuye  es cuando el amor hizo posible que una niña paralítica de nacimiento caminara cuando el padre Víctor la abrazó, la acarició y esta criatura se sintió amada por primera vez, porque el papá la había abandonado y la mamá estaba enojada con Dios y con todos porque por culpa del problema de su hijita ella no podía terminar sus estudios. Además se habla de personas recatadas de las drogas y de la prostitución por la oración  Pugnata. Un día viajando a Reducción desde Río Cuarto, el padre Víctor se detuvo y levantó a una prostituta, le habló de un Dios vivo que la amaba y que había dado su propio hijo por su salvación. Esta mujer lloró sus pecados y se entregó a Dios, su vida cambió.

“… El Víctor no se va, el Víctor no se va…” gritaba la gente a coro en el interior del Santuario de la Buena Muerte en la Misa de despedida de sus restos .La historia de la iglesia dirá que lugar debe ocupar.