8-1-2018
RÍO CUARTO: Dolores dejó todo en la cancha… Pero jugará otro año en la B.
hinchas de Dolores sabrán reconocerle a los jugadores, cuerpos técnicos y dirigentes el esfuerzo; más allá de que el resultado anual no fue el esperado.

Tal vez no sea el momento para analizar si se cometieron errores en el último cotejo; analizar una definición a penales no es algo adecuado, como lo decían nuestros abuelos “los penales son una lotería”;  es el momento de analizar cuanto esfuerzo se hizo en este campeonato de la Primera B de la Liga Regional.

Jugadores que no cobran sueldo dejaron todo en la cancha durante un año; en un torneo sumamente agotador que la Liga les obsequió en esta temporada. Entrenaron en el sábado de nochebuena, en el sábado previo al año nuevo simplemente por amor a una casaca ganando partidos a pura garra y corazón; fueron uno de los mejores equipos en cuanto a juego en la temporada; se dejó todo en pos de un sueño, sueño que quedó trunco por sólo unos penales.

Dos cuerpos técnicos que pasaron y dejaron su impronta y un arduo trabajo muchas horas dedicadas tras un sueño; sueño que quedó trunco por sólo unos penales.

 Capítulo aparte para el reducido grupo de dirigentes que con mucho esfuerzo y poco presupuesto económico se hicieron cargo de dos arduas temporadas en la Liga; un grupo de dirigentes que desde la Comisión de padres de inferiores llegaron a la Primera de puro amor a la camiseta, tal vez con errores propios de su inexperiencia, pero dirigentes que dejaron su vida, sus momentos familiares , su tiempo libre para dedicarle mucho tiempo al sueño de ver a Dolores en la Primera B. Las esposas de esos dirigentes que en lugar de descansar los fines de semanas se convertían en cocineras  o expendedoras de bebidas en las cantinas para acompañar a sus maridos a un sueño, sueño que quedó trunco por sólo unos penales.

La familia de los jugadores, los hinchas, los verdaderos hinchas de Dolores sabrán reconocerle a los jugadores, cuerpos técnicos y dirigentes el esfuerzo; más allá de que el resultado anual no fue el esperado.

GERARDO BESSONE

 

Independiente Dolores se quedó sin ascenso al perder por penales la definición ante la Universidad de Río Cuarto. En el partido de vuelta el equipo académico ganó por 2 a 0 y en la tandas de disparos desde los doce pasós se impuso por 6 a 5.

El trámite fue siempre favorable a los riocuartenses que urgidos por remontar la serie salieron de movida a buscar el gol. Se hicieron dueños de la pelota ante un Dolores que se replegó y planteó un juego de contragolpe que nunca pudo efectivizar, ya que no estuvo preciso.

Si bien Universidad dominaba, las aproximaciones no eran de neto peligro hasta el minuto 48’ del primer tiempo cuando Matías Ramos -de cuestionable arbitraje- cobra penal en una acción que además le costó la segunda amarilla a Nicolás Chiaramello. Jonathan Allende cambió la pena por gol y los cabrerenses se fueron al descanso perdiendo y en inferioridad numérica.

En el complemento Dolores salió con la consigna clara de aguantar el resultado ante un Universidad que arremetió constantemente. El juego se tornó más aspero y vieron la roja Manchado en el local y Abregú en el visitante.

Sobre la media hora, después de tanto insistir, Bruno Giubergia marcaría el segundo y el encuentro levantó cada vez más temperatura. Escaramuzas entre los jugadores, algún incidente con la parcialidad visitante y un partido que se encaminó a los penales gracias a una categórica actuación del arquero Andrés Galván.

En la serien de penales terminaron cuatro a cuatro en los primeros cinco y luego ejecutaron dos más hasta el último disparo fallido de Andrés Giorgetti que decretó el ascenso universitario.

La desazón de Dolores fue enorme. Se terminó un año tremendamente duro que parecia se iba encaminando desde lo deportivo. Los escasos recursos económicos se la furia roja se suplieron con un enorme capital humano que estuvo a punto de lograr el objetivo. Ni el más pesimista de los hinchas imaginaba este desenlace, pero el fútbol tiene estas cosas. Dolores, acompañado por una multitud, no pudo, pero terminó con la frente en alto y deberá dar vuelta la página para encarar en 2018 una nueva temporada en el futbol de ascenso.

JULIO RIVOIRA