3-1-2018
REDUCCIÓN: Sanaciones del Padre Víctor…Aún después de la muerte.
Según la crónica periodística; cuando el padre Víctor vivía; en Tucumán pasó algo hermoso una señora llorando contó su problema, tenía un cáncer y un hijito de seis años que se iba a quedar solo

En estas páginas de contratapa de Región del Maní ya nos hemos ocupado de los milagros del Sacerdote Víctor Pugnata, quién en vida fuera el encargado del Santuario del Señor de la Buena muerte de Reducción. Muchos cabrerenses aseguran haber vivido experiencias únicas junto al Sacerdote; inclusive gracias concedidas tras su muerte; aunque por respeto a las instituciones de la Iglesia no se animan a contarlas para los periodistas locales.

Según la crónica periodística; cuando el padre Víctor vivía; en Tucumán pasó algo hermoso una señora llorando contó su problema, tenía un cáncer y un hijito de seis años que se iba a quedar solo cuando ella muriera en el momento de la misa deposito su confianza en Dios y le entregó todo a Él, su enfermedad y su hijito, esa noche el Señor a través de padre Víctor sanó mucha gente, pero el que más impactó fue en el momento después de la Eucaristía, el padre Víctor sin saber de este caso dice: “Aquí a mi derecha hay una mujer que está enferma de cáncer”. La describió: “es de cabello corto, joven y tiene un hijito de seis años”. Luego dijo: “el Señor esta noche te ha curado totalmente. La semana que viene andá al médico y pedile un certificado de sanación y mandámelo para la gloria de Dios.

Un lector del portal de Internet TN y la gente escribió: “… El Padre Víctor se metía inevitablemente en la vida de uno, como lo hacen los verdaderos y buenos amigos. Con él se podía hablar de todo sin que se horrorizara, bien lo sabemos los que tuvimos el placer de conocerlo, de contarle nuestra aflicción, de llamar desesperadamente a Reducción para conseguir lograr encontrarlo, cuando las cosas del alma enfermaban al cuerpo. El Padre Víctor era así, siempre tan informal, tan desapegado a las normas, pero tan pegado a la gente. Tan interesado en las cosas del cielo como en las de la tierra, sobre todo cuando del dolor humano y de los pobres se trataba….”

En 2006, poco después de su muerte escribía  una carta a los lectores el conocido militante radical   Miguel Ángel Abella Ex Intendente de Río Cuarto y Ex legislador; en parte de ella dijo “…Algunos te conocieron, siguiendo una denominación de moda, como “el cura sanador”, y acudían a tu casa multitudes que buscaban que los curaras de dolencias físicas, y vos, con la gracia y la paciencia del amor, les hacías comprender que lo más importante es la santidad del alma, medio con el que muchas personas llegaron, finalmente, a la salud del cuerpo… Fuiste un testimonio ejemplar de vida cristiana, porque te negaste a ti mismo por amor a los demás; porque al vivir el desapego por las cosas terrenales, estaban ofreciendo tu vida para ayudarnos a encontrar el sendero de nuestras propias vidas…  Gracias por todo… Que Dios te lo Pague….”

La historia de la iglesia dirá que lugar debe ocupar; hoy después de su fallecimiento.